Dos sitios donde no comer en Chueca, Madrid.
Si buscas reseñas de Bazaar y/o Kim bu mbu en Madrid, adelante. Si buscas reseñas de Al-Jaima, La Cocina del Desierto, favor de visitar otro sitio.
English version of “Two places where not to eat in Chueca, Madrid, Spain.” below.
Aviso lo obvio: los gustos y las expectivas varían y la opinión de una persona no exhausta todo lo que se puede decir sobre un tema.
1. Bazaar
Si te mola la comida de aeropuerto pero la prefieres degustar en el centro de Madrid, buscad en la calle Libertad de Chueca y ahí la encontraréis.
El restaurante Bazaar, en un espacio moderno, cómodo y amplio, ofrece precios económicos, platos casi calientes, y comida comestible, acompañado con servicio tan bueno (o mejor) de lo que se espera de una máquina expendedora averiada.
La opinion de la mesa a nuestra derecha: “Es la segunda vez que venimos. Pensamos que tuvimos mala suerte la última vez pero, obviamente, no.” Y ¿la mesa a nuestra izquierda? Después de no recibir la carta y, luego, su botella de agua, han tenido una interacción con su camarera tan incomoda para lamentar en voz alta: “¡Qué actitúd!”
(Si a esa hora y en esa noche fueron tres mesas contiguas, ¿cuantos más no han sufrido lo mismo o peor?)
Los que ya conocen la alta cocina del barrio gay de San Francisco, el Castro, sabrán que esperar de este sitio donde se especializa en cáscaras con una infusión de hype. Hmmm….cáscaras.
2. kim bu mbu
Existe un sitio en Chueca muy bien concocido por su comida árabe. Kim bu mbu no es ese sitio.
Pero si llegaís al sitio correcto, La Cocina del Desierto, sobre la calle Barbieri, sin reservaciones y resulta que no hay mesa disponible, lo cual es casi asegurado debido a su fama, la Maitre D’ o quien sea que os recibe seguramente os recomendará el Kim bu mbu.
Parece que los dos sitios comparten del mismo dueño. Pero, aparte de una cuenta de banco, ¿qué más tienen en común?
La Cocina del Desierto ofrece la comida típica de los paises árabes en un espacio acogedor y cómodo con precios económicos. Kim bu mbu ofrece interpretaciones españoles de platos africanos en un espacio frio y estéril con precios inflados.
Las semejanzas son obvias.
¿Y qué significa una versión española de un plato africano en Kim bu mbu? Por lo visto, si la versión original incluye una raja de carne encima de una montaña de verduras, raíces, o tubérculos, la versión de Kim bu mbu intenta corregir este desafio a la cultura gastronómica del pijo español.
Tengo que admitir que la banda sonora sí vale la pena — tanto como el espectáculo de españoles disfrazados cómo africanos.
English version.
First, the obvious disclaimer in an age when that which need not be said must be said, nonetheless: restaurants have bad nights, people’s tastes and expectations vary dramatically, one person’s opinion does not exhaust all that can be said on any given topic.
Well, duh.
1. Bazaar. If your idea of a good meal is usually served on a styrofoam dish, enveloped in clear cellophane, and preferably consumed whilst waiting for your next flight to start boarding, you must check out this modern, elegant eatery on Libertad Street.
I suspect there is not much competition for Bazaar in this niche market where cheap versions of “international dishes” are prepared and plated in a factory-setting and served by untrained, unintelligible and/or rude staff to a largely apathetic clientele.
When one of my dinner companions explained that Bazaar is much beloved for its large windows (that look out onto the streets of this gay district) I recognized instantly the curse of the cruise joint.
Bazaar is a place where you go to see and be seen. The food should not get in the way — and, believe me, it doesn’t do much of anything except sit on your plate, dripping sauce and radiating a “thereness” that would make a Heideggerian scholar ask: “Does a lack of flavor allow me to taste my own taste buds? Can the radical application of a single, powerful flavor mask the compound failure of an entire dish? Why are we here, again?”
2. kim bu mbu. On more than one occasion, I’ve attempted to eat at a very well-regarded and obviously quite popular restaurant in Chueca called La Cocina del Desierto (The Cuisine or Kitchen of the Desert).
It’s a simple middle eastern spot where low ceilings, pillow-covered floors, dim lights and the humble Falafel Hummus & Co. are asked to do the same solid, reliable work for which they are famous the world round.
But, much to my chagrin, I’ve never actually been able to knock back a few pitas at this particular iteration of the middle eastern lounge because it’s always packed full with my spanish brethern — for whom, no doubt, an evening spent around a table full of small dishes and drink is second nature.
But fear not, the Maitre D’ said to our party on at least two occasions, “We have another restaurant just three blocks away. I’m sure they can take you. Let me call ahead.”
The first time we were thus assuaged by the staff at La Cocina that a comparable dinner awaited us within walking distance, we were delighted. The night out could be saved, after all.
Not exactly. In fact, not even close. The nearby “twin” of La Cocina del Desierto is a high-ceilinged, “post-modern” box specializing in spanish versions of barely recognizable african dishes.
As a Cuban, much of my own culinary patrimony is largely borrowed from African cuisine: yuca, fufu de platanos, malanga, boniato, ñame, etc. I was thus more than a little disappointed when every dish we were served demonstrated a conscious effort to turn African cooking on its head with a slab of meat surrounded by a few spoonfuls of tubers and roots.
If your aim is to please the nouveaux bourgeois of Madrid (or anywhere else, really) you can certainly play it safe by giving the customer enough meat to warrant a €15 serving. But calling it african or even nouveaux african is just silly.
Though the restaurant does pump some fine African Pop songs into the hall, no Fela Kuti bassline is going to prevent even the most ample derrier from smarting after being ensconced at a right angle on a hard, steel box. And while being served by a spanish waitstaff in “african” costume is, perhaps, a delight to some, I recall being more entertained by a similar spectacle in the food court at Walt Disney World.
There, at least, you can catch both white and black American waiters dressed in machine-washable South African garb.
August 10th, 2005 at 8:03 pm
Pues sí… qué voy a decir yo que estuve contigo asistiendo a sendos “atentados”…. para el estómago, claro está, porque por sí sóla, en el mundo en el que vivimos, esta palabra resulta, desgraciadamente insultante.
¿Qué nos queda? Como decían en los chicles que compraba de pequeña y que teóricamente podían contener premio (y digo teóricamente, porque nunca conocí a nadie a quien le tocara nada… y mira que yo de pequeña he tenido amigos…): “SIGUE BUSCANDO”. Así que con esas llegamos al hindú, donde, al menos, a pesar de DOBLE, TRIPLE O CUÁDRUPLE DE CARO (no recuerdo bien), comimos gratamente, consiguiendo que el dedo evaluador se inclinara a la diagonal hacia arriba.
Una cosa está clara: en España (y mira que yo soy española, y para más inri, de Extremaúra), la comida internacional brilla por su ausencia. Señoras y señores hosteleros: ¡Dejen de pensar que sólo existen los DONER KEBAB!
Un beso y mucha suerte en nuestras próximas aventuras/desventuras culinarias.
November 6th, 2005 at 10:16 pm
Qué puedo decir, tienes todita la razón del mundo. Sin ir más lejos, anoche estuve en el otro restaurante del mismo dueño de Al-Jaima (Cocina del desierto) que se encuentra en la calle Piamonte 12 llamado ARABIA. Éste es exactamente igual que Al-Jaima, un poco más caro pero hablamos de €6 más caro habiendo consumido prácticamente lo mismo que en Al-Jaima. La comida estaba bastante buena y el local es mucho más amplio que el primero con lo cual, lo tienes un poco más facil pero….si reservas por supuesto.
En cuanto a Kim Bu Mbu….es completamente cierto, anoche en Arabia, un matrimonio no consiguió mesa y la Maitre D’ (o lo que fuera) les recomendó este más que deplorable restaurante. Sólo tengo un calificativo para el mencionado local: ENGAÑA-PIJOS-BOBOS
Sobre Bazaar….bueno, estuve sólo una vez en este restaurante y salí más que decepcionada. Lo que más me extrañó fue que en la mesa de al lado tenía al mismísimo David Beckham con unos amigos, a los cuales, como compatriota (soy Británica), al escucharles decir que este sitio era una maravilla y llevaban mucho tiempo viniendo allí les quería decir: Now I can say that money certainly DOES NOT BUY GOOD TASTE!!!!!!!!
En fin….he encontrado esta página por casualidad pero quería aportar un poco de apoyo a tu crítica culinaria porque la he encontrado más que acertada.
Tschüs!
December 9th, 2005 at 1:46 pm
He llegado aqui por casualidad, y lamento que te llevaras tan mala impresion del bazaar… El Kimbumbu lo quiero probar, nunca he ido, y siempre me fio mas de mis propias experiencias que de las opiniones de los demas, pero despues de lo que dices iré con cuidado. Bazaar no es un restaurante de lujo, y creo que la comida de aeropuerto es bastante mas cara. Bazaar es barato respecto al resto de restaurantes de chueca, y ademas la atmosfera es de diseño y los platos bien adornados. Se debe ir a lo que se va, y desde luego no dejar propinas porque el servicio deja mucho que desear (lo mismo ocurre si vas a la Finca de Susana, del mismo dueño).
Ya te contaré que me pareció Kimbumbu…
December 9th, 2005 at 2:12 pm
Hola Alvaro,
Sí, por supuesto, en la versión en inglés escribí: “First, the obvious disclaimer in an age when that which need not be said must be said, nonetheless: restaurants have bad nights, people’s tastes and expectations vary dramatically, one person’s opinion does not exhaust all that can be said on any given topic.”
Lo traduzco: para muchos restaurantes hay días malos, los gustos y las expectivas varían y la opinión de una persona no exhausta todo lo que se puede decir sobre un tema.
De hecho, Bazaar sigue siendo una opción para una amiga intima.
Pero… no he dicho que Bazaar es un restaurante de lujo (”ofrece precios económicos”) y quizás debería especificar a que tipo de comida de aeropuerto me refiero. Por ejemplo, Zyng.
¡Ojalá te va mejor en Kimbumbu! En serio, no tiene porque ser una mala experiencia y por eso he compartido la nuestra.